viernes, 18 de abril de 2008

Cuenteando


Hace ya varios años que transcurre esta historia, uffff menos mal, dado que si hubiese ocurrido recientemente, no la contaría. No recuerdo con presición que edad tenía, imagino que tenía entre once y trece años, probablemente la edad en que a uno se le ocurren las cosas mas extrañas, por ejemplo; un amigo pensaba que si saltaba desde el techo de su casa con una tabla en sus pies, al ir acercándose al suelo éste podría volver saltar de la tabla y caer como si nada, perfectamente. Como podrán imaginarse en dicha jornada, la leyes de la fisica no acompañaron a mi amigo y creo la verdad, que hasta el día de hoy no lo acompañan. Volvamos a la historia que involucra directamente al creador de este blog. Era verano o tal vez primavera, día de sol, el asunto es que me había comido dos empanadas de esas domingueras, un par de vasos de bebida cola, un poco de fruta, una tasa de helado con una galleta de chapaña (probablemente fué mas de una galleta), sin ser suficiente lo anterior, me comí un picnic una barra de chocolate con mani, si bien no tengo tan claro por qué, ocurre que algo me calló pesado. La tarde la pase en el baño, esas tardes en las que un joven de doce años disfruta leyendo las etiquetas de los shampoo, las cremas, las pastas de dientes, desodorantes y todo lo que uno pudiera encontrar.

Es difícil imaginar que alguna de las personas que lea este verídico cuento, no conozca la consecuencia de pasar una tarde a solas en el baño, a parte del sudor, la deshidratación y las conversaciones regulares con el espejo, ocurre algo que le pasa a las guaguas, se te coce el poto, no conozco la palabra técnica para dicha situación pero debe ser algo así como Ortus cocidus, todos conocemos la molestia y el dolor que significa, mas aún, si ya no contamos con un hermano menor que use regularmente alguna de esas cremas tan efectivas como el potiglos. Bueno, hasta aquí esta historia no tiene ninguna gracia, de hecho es una historia común y corriente, sin embargo, en la cuspide de mi desesperación tomé un frasco, no cualquier frasco, un frasco de colonia pachulí que mi tata guardaba celosamente en su closet, el frasco yacía en mis manos, en ese momento era la solución evidente a todos mis problemas, fuí en busca de un algodón y aquí viene una de las ideas mas gloriosas que he tenido en mi vida, con el trozo de algodón en una de mis manos y en la otra la colonia pachulí, mezclé estos dos intrumentos y habriéndome paso entre los canales de mi ano, deposité el algodón rebosante de colonia justo en el centro del orto. Tras algunos segundos de confort, vino el ardor mas desgarrador que he sentido, sin saber como reaccionar la pedí a mi hermano me soplara el oyo, textual, "pablo soplame el oyo", cuestión a la que evidentemente se negó, sin tener muchas alternativas asomé el culo por la ventana esperando el viento hiciera su trabajo, al rato el dolor habia amainado, seguia con el poto cocido pero a esas alturas ya poco importaba.

Hoy mas adulto, recuerdo la escena y la verdad siempre imagino un corto, un poema o un cuento. Quien sabe mañana soy objeto de una película taquillera de Nicolás Lopez o Matias Bice, Quien sabe........

lunes, 14 de abril de 2008

Poeta Proyectos


Junto a mí, el dios-perro, y su lengua
atravesando como una flecha
la costra del doble cráneo abovedado
de la tierra que lo escuece.

He aquí el triángulo de agua
caminando con su paso de chinche,
pero que bajo la chinche ardiente
se da vuelta como un cuchillo.

Bajo los senos de la tierra odiosa
la perra-dios se ha retirado,
senos de tierra y de agua helada
que hacen pudrir su lengua hueca

He aquí la virgen-del-martillo,
para moler los sótanos de tierra
cuyo horrible nivel el cráneo
del perro estelar siente subir

Antonin Arthaud

PROYECTO EN DESARROLLO


La verdad es que no tengo muy clara la dirección de este blogg, hacia donde va, ni lo que pretende, solo sé, que desde hace algún tiempo, he pensado que éste puede resultar un medio útil para concretar ideas, o al menos para ponerlas en marcha.
No sé si recordarán cuando el año 2001 la Moneda fue bombardeada con poesía, o actividades tales como regalamos abrazos, o tal vez cosas más simples como escribir en el cielo que Dios no existe. Bueno, lo anterior son proyectos que nacen en las cabezas de algunos y que a diferencia de lo que suele ocurrir, han persistido y trabajado durísimo para que estos salgan a flote.
Tener en la cabeza una idea parece no bastar.
Me explico, hace algunos día atras decidí llevar a mi abuelo a dar un paseo, el lugar escogido fué el parque forestal, buena o mala idea, el asunto es que no fué fácil, primero porque mi abuelo se quebró la cadera recientemente, cuestión que le impide caminar con normalidad, de hecho no camina y debe usar una silla de ruedas, segundo pues tiene alzaheimer y hace rato ya que se olvidó de mi. Después de un largo rato buscando estacionamiento, lo conseguimos, la verdad es que pese a que se olvida de todo, no pude dejar de ver una sonrisa especial y distinta ese día. El proyecto, desde su inicio no fué fácil y si me lo preguntan aún esta en desarrollo, probablemente la próxima vez escogamos un destino mas lejano, quien sabe persigamos el rayo verde que aparece al amanecer y que se ve muy bien desde Maitencillo.

Ahora ustedes se preguntaran a quien chucha le importa lo que hasta aquí he dicho, bueno yo tengo una hipótesis.

Le importa a todos aquellos que estan cansados de esta ciudad inhóspita y hostíl, que se sorprenden todavía cuando sienten un bocinazo, a los que quieren ir mas tranquilos en el metro, a los que son capaces de percibir a los que están tristes, a los que tienen la certeza de que las acciones locales e íntimas tendrán impactos globales.

Entonces quedamos a la espera de las Ideas.